Each new piece of music is a universe, says Alejandro Escuer

Each new piece of music is a universe, says Alejandro Escuer

The material, which will be presented next Tuesday, includes pieces by Alejandro Cardona, Gabriela Ortiz, Samuel Zyman and David Dzubay.

With the edition of Equinox (Urtext, 2013) and 18 years of history, Onix Ensamble confirms its commitment to new music. His most recent album includes works by Mexicans Gabriela Ortiz and Samuel Zyman, the American David Dzubay and the Costa Rican Alejandro Cardona.

Alejandro Escuer, flutist and director of the group, says in an interview with MILENIO that the album, which will be presented on January 21 at half past seven at night in the National Music Library, “takes its name from two of the movements of the work of Dzubay, Kukulkan II. The composer takes elements of the Mayan culture and its cosmovision, but metaphorically transforms them into contemporary expressions “.

The other pieces also have this kind of metaphor, says the flutist. “This is the case of the double-headed eagle, by Gabriela Ortiz, a piece that has two visions: that of contemporary music, XX and XXI centuries, avant garde, and that of the rhythms of Mexican folk music. His style combines these two visions: a Latin American rhythm, his own, with a Mexican flavor -but that does not feel nationalist-, and another contemporary one “.

Escuer explains that in Zachic -word that refers to the beggar, the bird of the 400 voices-, Alejandro Cardona “makes a metaphor of the warrior songs of the ancient Mexicans. He has lived many years in Mexico and we have had a very intense human and professional relationship, which is reflected in the piece. In one of the movements the violin is used as a kind of jarana, with quite contemporary rhythms and a single one that sounds a bit atonal. The result is a very interesting hybrid fusion. ”

The work of Samuel Zyman, Music for five. With anima, handles another type of metaphor, explains the interviewee. “Samuel is very interested in the exploration of traditional forms, but in his melodic proposals he is very contemporary. His music can help a lot to understand more the current music to the people who start listening to it, just as Vivaldi is a gateway to Baroque music “.

With this album, Onix Ensamble maintains its commitment to “give voice to Mexican music,” says Escuer. There are many creators who make their scores, but so that it does not end up in a drawer the music has to be heard, there must be an original and quality interpretative proposal. In the case of music, through Onix we want to strengthen contemporary art in Mexico. ”

For the flutist it is also important that “the musical voice of the American continent is heard in front of the European continent, which is, by tradition of the classical western world, the great exporter of music from the 16th to the 18th century. That’s why we also support composers from the United States, Canada and Latin America. ” In addition, touching contemporary new works is, in many cases, facing new challenges. Each work, says Alejandro Escuer, “is a universe, with its own laws and rules, which implies a commitment to try a lot, more than you could do with composers of which there is already an interpretive tradition, for example, Beethoven. For this reason, another of Onix’s missions is to face the possibility of delivering a solid interpretative version to pieces that propose new directions and aesthetic and stylistic parameters. That takes a lot of time, but fortunately we have the support of the Mexico on Scene program, without which this would be difficult. “

Each new piece of music is a universe, says Alejandro Escuer

Cada pieza musical nueva es un universo, dice Alejandro Escuer

El material, que será presentado el próximo martes, incluye piezas de Alejandro Cardona, Gabriela Ortiz, Samuel Zyman y David Dzubay.

 

Con la edición de Equinox (Urtext, 2013) y 18 años de historia, Onix Ensamble refrenda su compromiso con la música nueva. Su disco más reciente incluye obras de los mexicanos Gabriela Ortiz y Samuel Zyman, el estadunidense David Dzubay y el costarricense Alejandro Cardona.

Alejandro Escuer, flautista y director del grupo, dice en entrevista con MILENIO que el álbum, que será presentado el 21 de enero a las siete y media de la noche en la Fonoteca Nacional, “toma su nombre de dos de los movimientos de la obra de Dzubay, Kukulkan II. El compositor toma elementos de la cultura maya y su cosmovisión, pero metafóricamente los transforma en expresiones contemporáneas”.

Las otras piezas también tienen este tipo de metáforas, asegura el flautista. “Es el caso de El águila bicéfala, de Gabriela Ortiz, pieza que tiene dos visiones: la de la música contemporánea, siglos XX y XXI, avant garde, y la de los ritmos de la música folclórica mexicana. Su estilo conjunta estas dos visiones: una rítmica latinoamericana, propia, con un sabor mexicano –pero que no se nota nacionalista–, y otra contemporánea”.

Escuer explica que en Zachic —palabra que se refiere al cenzontle, el pájaro de las 400 voces—, Alejandro Cardona “hace una metáfora de los cantos guerreros de los antiguos mexicanos. Él ha vivido muchos años en México y hemos tenido una relación humana y profesional muy intensa, lo que se refleja en la pieza. En uno de los movimientos el violín es utilizado como una especie de jarana, con ritmos bastante contemporáneos y un solo que suena un tanto atonal. El resultado es una fusión híbrida muy interesante”.

La obra de Samuel Zyman, Música para cinco. Con ánima, maneja otro tipo de metáfora, explica el entrevistado. “A Samuel le interesa mucho la exploración de las formas tradicionales, pero en sus propuestas melódicas es muy contemporáneo. Su música puede ayudar mucho a entender más la música actual a la gente que empieza a escucharla, así como Vivaldi es una puerta de entrada a la música barroca”.

Con este disco, Onix Ensamble mantiene su compromiso de “darle voz a la música mexicana —asegura Escuer—. Hay muchos creadores que hacen sus partituras, pero para que no acabe en un cajón la música tiene que escucharse, debe haber una propuesta interpretativa original y de calidad. En el caso de la música, a través de Onix queremos fortalecer el arte contemporáneo en México.”

Para el flautista también es importante que “se escuche la voz musical del continente americano frente al continente europeo, que es, por tradición del mundo occidental clásico, el gran exportador de música desde el siglo XVI al XVIII. Por eso también apoyamos a compositores de Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica”. Además, tocar obras contemporáneas nuevas es, en muchos casos, enfrentarse a nuevos retos. Cada obra, asegura Alejandro Escuer, “es un universo, con sus propias leyes y reglas, lo que implica un compromiso con ensayar mucho, más que lo que podrías hacerlo con compositores de los que ya hay una tradición interpretativa, por ejemplo, Beethoven. Por eso, otra de las misiones de Onix es enfrentarse a la posibilidad de entregar una versión interpretativa sólida a piezas que plantean nuevos derroteros y parámetros estéticos y estilísticos. Eso requiere de mucho tiempo, pero por fortuna tenemos el apoyo del programa México en Escena, sin el cual esto sería difícil”.

Alejandro Escuer presentó su material más reciente, Luz negra

Alejandro Escuer presentó su material más reciente, Luz negra

Es música para un ritual contemporáneo que no necesariamente es para entretener, sino para disfrutar a través de una reflexión personal del escucha, dijo el artista

Alejandro Escuer es un músico comprometido con la innovación, la originalidad y un firme ánimo de convertir cada concierto y grabación en una experiencia sonora única. Flautista, académico, fotógrafo, artista sonoro y plástico son algunas de sus facetas retratadas en su disco Luz negra que presentó en la Fonoteca Nacional.

“Definido en una palabra, es ritual. Es un disco que aporta y es muy personal. Es música para un ritual contemporáneo que no necesariamente es para entretener, sino para disfrutar a través de una reflexión personal del escucha.

“Es música que es muy difícil encontrar así: es contemporánea con raíces del mundo, con una propuesta específica que se centra en instrumentos tan raros como las flautas bajas, original, especial y con una propuesta estética, sonora y acústica muy específica”, destacó en entrevista Alejandro Escuer.

La Sala Murray Schafer fue la sede de esta presentación en la que participaron la flautista Marielena Arizpe y el músico, compositor y productor Alejandro Colavita.

FunkyHypnosCórneaThakitaTánatosCactus espiritualLuciérnaga (Sol rojo, Nocturno, Sueño en el jardín Kenkoru, Luminario), Tectonic moving beatImagino África y Luz negra, son las 10 canciones que integran el disco.

En estas piezas se abordan temas como el vuelo, la suspensión, la levitación, la historia, el aire, lo impredecible y cambiante, el tiempo, el espacio, el diálogo entre la música de India y la occidental, los paisajes y el arte contemporáneo de Japón, el universo prehispánico y los juegos de sonidos y colores de la flauta.

“Se trata de canciones -agregó Escuer-  inspiradas en la colaboración con colegas de Japón e India, en viajar, pero también en el sonido mismo de mi instrumento que viaja a través del espacio, kilómetros y kilómetros, hasta el infinito.

“Mi inspiración tiene que ver mucho con mi instrumento que es el aire y se mueve en todos lados y con el cual uno vuela, viaja. Además es música que compongo, porque a mí me gusta y disfruto escuchar”.

Luz negra es una producción de Cero Records y en ella participaron de forma especial Ganesh Anandan (percusionista del sur de India), Ramin Arjomand (pianista de Irán) y Carla López-Speziale (voz).

Se trata de un proyecto en el que convergen diversas formas de creación musical: improvisación, colaboración creativa, composición tradicional y grabación de fragmentos sometidos a un número de procesos de refinamiento acústico, electroacústico y estético.

En la presentación, el flautista detalló que se trata de un proyecto que puede verse como una celebración, por un lado, de su trabajo de intérprete, de flautista, de lo que simboliza manejar el aire, controlarlo y dominarlo.

“También está la cuestión de compositor autodidacta, de música electrónica y electroacústica, además de la parte intelectual, la humana, la de sensibilidad y hacer que lo que toco llegue al público.

“La idea es tratar que la gente se enganche con lo que estoy haciendo y proyectar un mensaje fuerte, contundente, a través de música contemporánea expresiva, actual y que es un puente entre la tradición y la modernidad”, agregó.

En la presentación de Luz negra el público fue partícipe del estreno mundial de Hypnos y escuchó las piezas LuciérnagaTectonic moving beatCactus espiritual y Funky.

Luz negra puede adquirirse a través de la página www.cero-records.com y en info@cero-records.com

Información: LCL

La música es una lucha por el optimismo: Alejandro Escuer

La música es una lucha por el optimismo: Alejandro Escuer

“No somos insensibles a lo que sucede con la violencia, con todo lo que pasa en México desde hace 20 años”, dice su director artístico.

Desde 2015, Ónix Ensamble ha celebrado sus 20 años de existencia con un trabajo sostenido que apunta al futuro. Luego de varios conciertos en los que han dado a conocer nueva música, así como actividades académicas, el quinteto lanza Furia y silencio (Urtext Classics, 2016), su onceavo disco.

El flautista Alejandro Escuer, director artístico del quinteto, dice en entrevista que el disco anterior fue en 2012, aunque con motivo del 20 aniversario editaron algunos álbumes de los proyectos solistas de sus integrantes. Furia y silencio se presentó el martes pasado en la Fonoteca Nacional por el grupo integrado por Fernando Domínguez (clarinete), Edith Ruiz (piano), Abel Romero (violín), Edgardo Espinosa (violonchelo) y el propio Escuer.

Cada obra tiene una historia particular, como Por la fuerza de las tierras, de Charles Halka. En el 2010, con motivo de la celebración del bicentenario de la Independencia de México y el centenario de la Revolución, Ónix Ensamble comisionó una obra que tuviera que ver con el tema y así nació la colaboración de Halka.

El compositor lituano-estadunidense creció en San Luis Potosí y es muy cercano a la cultura mexicana, explica el líder del quinteto. “Su obra tiene elementos de música folclórica, pero muy a la Bartok, muy rítmicos y, a la vez, muy abstractos. Hay una cita de una especie de corrido que se acelera y se desacelera, como si una especie de rockola que pierde corriente y luego la recupera”.

Por la fuerza de las tierras hace referencia “a esos procesos de la Revolución que fueron complicados y que todavía son vigentes. Se luchaba por la libertad y la igualdad, lo que tiene que ver con el hecho de que la desigualdad no se ha resuelto en nuestros días”.

En cierta forma las obras que componen Furia y silencio, añade el flautista, “se refieren a la necesidad de que las artes cumplan una función social y hablen de lo que sucede. No somos insensibles a lo que sucede con la violencia, con todo lo que está pasando en México desde hace 20 años. La música habla de esa necesidad de imponerse como una voz que quiere sanar. La música es una lucha por la esperanza, por el optimismo y por que las cosas vuelvan a un equilibrio, lo que es el común denominador de las cuatro obras del disco”.

Escuer define a la obra de Ana Lara como contrastante, porque “tiene muchos destellos de ritmo y luego se vuelve muy estática, contemplativa. Es la pieza más abstracta de todo el disco”.

Silencio en Juárez, de Juan Pablo Contreras, “un autor bastante joven, está dedicada a unos adolescentes que estaban en una fiesta en Ciudad Juárez y fueron ametrallados por error, creyendo que eran narcotraficantes. La pieza es muy fuerte, con sus atmósferas contrastantes”.

El hecho de que Ónix Ensamble trabaje con este tipo de repertorio, tiene que ver con ofrecer arte nuevo al público. Alejandro Escuer está convencido de que es preciso “disfrutar de la música que ya conocemos. Sin embargo, es igualmente importante y sano respirar aire nuevo, sacarle a nuestro acervo de lo que ya disfrutamos, ir robusteciéndolo poco a poco con obras desconocidas que nos hagan vivir experiencias sonoras distintas”.

Alejandro Escuer y Morgan Szymansky crean dúo para flauta y guitarra

Alejandro Escuer y Morgan Szymansky crean dúo para flauta y guitarra

El flautista Alejandro Escuer y el guitarrista Morgan Szymanski unirán su talento en una serie de presentaciones que realizarán en el South Bank Centre of London, BBC de Londres, Saint James Theatre y el Palacio de Bellas Artes, entre otros, a propósito del Año Dual México-Reino Unido 2015.

Escuer y Szymanski se han asociado para crear un nuevo dúo mexicano para flauta y guitarra, cuyo primer concierto será el próximo 21 de febrero en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), informaron los promotores de los artistas, en un comunicado.

Los músicos evocarán a compositores mexicanos, ingleses antiguos y contemporáneos como John Dowland (1563-1626), Benjamin Britten (1913-1976), Stephen McNeff (1951), Gabriela Ortiz (1964), Armando Luna (1964) y el propio Alejandro Escuer (1963).

La combinación tímbrica entre la flauta y la guitarra es muy atractiva tanto para compositores como para público en general, pues se trata de dos instrumentos de naturaleza muy diversa que se complementan extraordinariamente bien a nivel armónico y melódico.

La trascendencia de este dúo no sólo radica en la combinación instrumental y la alianza de dos virtuosos de sus instrumentos, sino por la presentación de música altamente contrastante en estilos y periodos musicales: Renacimiento y siglo XXI, por ejemplo.

Además, incorporará ocasionalmente el uso de nuevas tecnologías tanto de audio como video en sus presentaciones y proyectos de grabación.

Los compromisos del dúo mexicano comprenden sedes como el South Bank Centre of London (equivalente al Carnegie Hall de Nueva York), BBC de Londres, Saint James Theatre, Brunell Museum, The Forge, The English Speaking Union y Palacio de Bellas Artes, entre otros.

Alejandro Escuer, uno de los exponentes musicales más importantes del país, ha obtenido reconocimiento internacional con proyectos innovadores y sus grabaciones, así como por su trayectoria como docente y su trabajo con compositores y formaciones instrumentales originales como Ónix Ensamble y Lumínico (flauta, electrónica y video).

El guitarrista mexicano Morgan Szymanski, fundador del grupo Machaca, ha destacado también por una carrera internacional que incluye exitosas grabaciones y conciertos como solista con orquestas de Europa, Asia y América.